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Coronas de flores para funerales, centros y ramos. Tradición milenaria.

Publicado : 09/02/2019 13:44:53
Categorías : Coronas y flores para funerales. Ofrendas florales para difuntos en tanatorios

Coronas de flores para funerales, centros y ramos. Tradición milenaria.

En la actualidad, existen estudios y hay suficientes indicios que demuestran que la costumbre de cubrir con flores a los muertos, comenzó como una necesidad que con el transcurrir de los siglos ha arraigado con fuerza en las ceremonias fúnebres de  diferentes culturas o religiones. También cabe mencionar que no es costumbre entre los musulmanes realizar estas ofrendas; los muertos, según los ritos del Islám, se entierran sin ataúd, sin lápida y sin flores. Si el fallecimiento de un musulmán ha acaecido en un lugar en el que sea obligatorio el enterramiento en ataúd, se hará si no hay más remedio.

Flores para funerales. Ofrendas florales para los difuntos.

Historiadores y antropólogos marcan el final de la Prehistoria cuando se tiene constancia de la aparición de los primeros documentos escritos. En algunos de estos documentos, se hace mención a los ritos funerarios de distintos pueblos y culturas. Los cadáveres se exponían públicamente o en el entorno familiar para ser velados u homenajeados antes del entierro, incineración o cualquier acto que supusiese el fin de la presencia del cuerpo ante los vivos. Las ausencia de técnicas de embalsamamiento, momificación u otros tipos de conservación fueron el origen de una práctica que consistía en cubrir a los muertos con todo tipo de flores para enmascarar el olor que desprendían los cuerpos en proceso de putrefacción.

En el antiguo Egipto.

las técnicas de embalsamamiento y momificación eran precias y muy avanzadas. Las telas de lino que utilizaban para momificar el cadáver previamente embalsamado, eran untadas con aceites esenciales de varias especies, 10 tipos diferentes de aromas, flores, gomas y hierbas que perfumaban el cuerpo del difunto y según los rituales, lo purificaban. Entre estos rituales, cabe destacar uno, que curiosamente nos llama mucho la atención, y que por casualidad o no, tiene cierta similitud en la confección de coronas de flores funerales en la actualidad: Las coronas de flores se han venido haciendo  y aún, en ocasiones,  se hacen sobre la base de  estructuras circulares de paja en las que se insertan los tallos de flores mediante alambres. En la Civilización Egipcia, en la cabeza del cuerpo ya momificado se colocaba una corona de paja que era el símbolo de la verdad. Coincidencia o no, debemos señalar la paulatina sustitución en nuestros días de la paja por materiales sintéticos que posibilitan la confección de las coronas con mayor rapidez; permiten insertar las flores sin tener que usar alambres.

Flores para los muertos en el Imperio Romano.

La muerte en el Imperio Romano, como en todas las Antiguas Civilizaciones, tenía especial trascendencia en el ámbito familiar. Cuando un ciudadano romano entraba en la fase de agonía, si existía la posibilidad, se le colocaba en la tierra en la que su padre lo levantó el día de su nacimiento. En este lugar, mediante un beso, su primogénito recogía su última exhalación y le cerraba los ojos, a la vez que transmitía la orden de apagar el fuego del hogar al esclavo más viejo. Era tarea de los seres queridos levantar el cuerpo del finado y colocarlo en el lecho. Tras haber realizado esta tarea, y por turnos, se despedían de él, llamándolo por su nombre. Se lavaba el cuerpo con agua caliente, se afeitaba su rostro, se perfumaba y posteriormente se amortajaba. Una vez finalizadas estas rituales, se colocaba al difunto en el atrio de su casa, ornamentando el lugar con flores y lámparas. Según la condición social del fallecido, se le incineraba o inhumaba (pobres). En el acto de incineración, parientes y amigos lanzaban flores y ofrendas a la pira funeraria. El procedimiento funerario, desde el inicio hasta el final, estaba formado por otros ritos que no hemos enumerados porque nuestros objetivo es destacar aquellos en los que intervienen elementos florales. También cabe destacar la complejidad o sencillez de los procesos en virtud de la clase social a la que perteneciese el finado.

Homenajes florales para los difuntos en la Antigua Grecia

En la Antigua Grecia, la muerte como tal no existía, tan sólo significaba otro paso del ser humano hacia otra dimensión que podríamos calificar como inframundo, el Hades. Existía la costumbre, siempre que fuera posible, de enterrar a los muertos en su tierra natal. Se erigían estelas (piedras talladas verticales), en memoria del difunto y también con el objetivo de señalar el lugar en el que estaba enterrado. En cierto periodo histórico de lo que venimos a denominar como La Antigua Grecia, en esta estelas se tallaba un epitafio. Por lo general, los muertos eran enterrados fuera de las murallas de la ciudad, cerca de caminos o sendero transitados. Muchos de los epitafios invocaban a los caminantes para que dedicasen una plegaria, o simplemente, hiciesen mención al enterrado o a sus hazañas. Existía por parte de la familia, la obligación de visitar la tumba, al menos una vez al mes, en ella se depositaban flores, se hacían libaciones, y también como ofrenda se dejaban mechones de cabello. Era tal la importancia, según las costumbres de la época, de realizar las visitas periódicas a las tumbas, que cualquier ciudadano que quisiese ostentar un cargo público, debía demostrar que había cumplido con esta obligación fielmente.

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